Priistas enseñan todo el músculo en el Polifórum Zamná

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Ahí estaban todos. Tanto los ungidos, como los que lo intentaron pero a final de cuentas no fueron elegidos por la cúpula de su partido.

En la Jornada Electiva Interna del PRI realizada este domingo en el poliforum Zamná también estuvieron todos los demás, ese ejército de activistas y líderes de comités y colonias que hacen ver al Revolucionario Institucional como un gran monstruo duro de vencer en las urnas, ese partido que de nuevo tendrá que salir con todo para vencer y convencer.

Los alrededores del coloso de la Unidad Morelos comenzaron a pintarse de verde, blanco y rojo. Poco a poco la gente comenzó a llegar, y el lugar se convirtió en un hervidero de priistas, entre militantes y simpatizantes, hambrientos de victoria.

La fotografía es más que evidente. Con la euforia un poco contenida, pero con el alma y corazón por delante, miles de activistas del PRI se declararon listos para respaldar a sus ahora candidatos.

Aunque varios de ellos hayan alcanzado su nominación como cuotas de los diferentes grupos internos, los tricolores saben que con esa bandera deberán rifársela para tratar de retener el Gobierno y sus diputaciones. Algunos incluso afirman que recuperarán Mérida, la anhelada “joya de la Corona” que desde hace siete años recayó en manos panistas.

Entre gritos y aplausos, Mauricio Sahuí Rivero, el elegido para lanzarse por la “grande”, arropado por compañeros y amigos, fue ratificado candidato del PRI a la gubernatura “por Yucatán y por su destino”, junto con los otros 106 aspirantes a alcaldes y los quinte que quieren ser diputados en la LXII Legislatura de Yucatán. Todo ocurre ante la vigilante mirada de Rolando Zapata, quien visiblemente emocionado contempla a su posible sucesor en el Palacio de la 61.

Sin ningún otro obstáculo en el camino, los ungidos comenzarán a prepararse para lo duro de la contienda: la campaña. Tendrán unas cuantas semanas para reunirse con su gente y preparar su plan de trabajo.

El 30 de marzo próximo iniciarán una batalla de noventa días que tendrá como clímax las elecciones del 1 de julio. Será durante las últimas horas ese crucial domingo cuando empecemos a saber si su esfuerzo, poder de convocatoria y trabajo territorial, característico del partido que ha dominado Yucatán a lo largo de las últimas siete décadas, ha rendido frutos.

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