Sacerdote de Cacalchén rompe tradición de 100 años

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El sacerdote Benigno Ku Pool ha roto la tradición de hace 100 años aproximadamente, en el municipio de #Cacalchén y no es para menos, ya que ha rechazado la entrada al templo San Pedro y San Pablo al Cristo de las Ruinas de #Aké por lo que la gente indignada hizo su tremendo escándalo. Luego de que no dejó pasar la imagen del Cristo al templo no quedó de otra que lo regresaran a la Capilla.

El municipio amaneció con tristeza. ¿Y cómo no? Si este domingo debió llevarse a cabo una de las tradiciones religiosas más importantes entre los creyentes católicos de Cacalchén.

El centro de nuestro poblado lució distinto. No se vio el ir y venir de familias enteras esperando algún medio de transporte para dirigirse a las Ruinas de Aké.

¿El motivo? “Ir a buscar al Cristo” como comúnmente se le conoce a la actividad que hoy, que después de más de 140 años de realizarse, no se llevara acabo debido a la pandemia ocasionada por el Covid-19.

Cuenta la historia que hace muchos años Cacalchén fue golpeado por enfermedades, epidemias y muertes. Por lo que se rezó al Cristo Negro para liberar al pueblo de estos males. Se cree que la imagen del Santo Cristo, en su advocación del Cristo de la Exaltación, fue encontrado por los habitantes de Cacalchén hace más de 200 años en una noria de la hacienda de las Ruinas de Aké por lo que decidieron llevarlo a la cabecera municipal para su veneración. Se señala que de manera inexplicable la Sagrada imagen regresaba al lugar donde fue hallado, por lo que se decidió conservarlo en la Capilla de las Ruinas de Aké y transportarlo año con año a Cacalchén durantes las fiestas de la Pascua.

Una historia que nos cuentan nuestros padres y abuelos, es que hace muchos años (quizá no haya nadie vivo que haya experimentado la siguiente experiencia) los dueños de la Hacienda donde se encuentra el Santo Cristo no permitieron que la Santa Imagen visite Cacalchén como se acostumbra. Debido a esta acción, los animales y árboles frutales de la hacienda se fueron muriendo, así como la noria y los cenotes se fueron secando poco a poco.

Al ver los dueños lo que acontecía y entendiéndolo como un “castigo” por no permitir el traslado de la Imagen, acudieron a la Cabecera municipal de Cacalchén para buscar a los encargados de la visita y rectificar su posición sobre tan venerada costumbre por lo que se convocó de inmediato a la población para “ir a buscar al Cristo”. Esta fue la única ocasión de la que se tiene registro, en la que el Santo Cristo de la Exaltación o de las Ruinas de Aké, como mayormente se le conoce, estuvo cerca de no acudir al encuentro anual con miles de creyentes católicos de la comunidad. Este es el motivo de tan inmensa tristeza de nuestro municipio.

Muchas personas mayores, al despedirse de la imagen del Santo Cristo, señalan “Hasta el próximo año, si Dios quiere”. Veamos entonces este acontecimiento como una prueba que Dios dispone para nosotros. Seamos pacientes durante esta contingencia, apoyemos a nuestras autoridades locales y de salud en esta batalla contra la enfermedad para que cuando Él disponga nuevamente visitarnos, encuentre mejores cristianos ansiosos de su visita. Dios no nos abandona. Dios está presente en nuestros actos y en nuestro prójimo. Oremos por su intercesión y seguramente, muy pronto, el Cristo de la Exaltación, el Cristo de las Ruinas, nuestro Santo Cristo nuevamente estará entre nosotros y nosotros con Él.

La alcaldesa Abigail Pérez dio la cara y expresó sus disculpas a los ciudadanos de este municipio, sin embargo, estos demostraron su enojo por esta falta de respeto hacia una tradición que se realiza año con año.

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