Diez cosas que debes saber de la legítima defensa

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Esta causa de justificación implica lo siguiente:

1. La legítima defensa es una defensa necesaria frente a una agresión ilegítima no provocada. Ésta puede aplicarse para evitar un daño sobre los bienes jurídicos de la misma persona quien realiza la defensa (legítima defensa propia), como para defender bienes jurídicos de terceras personas (legítima defensa impropia).

2. La legítima defensa tiene que presentar tres características necesarias para ser tal: a) debe proceder frente a una agresión ilegitima, b) la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión ilegítima y c) quien realiza la defensa no debe de haber provocado suficientemente al agresor.

3. La legítima defensa procede frente a una agresión ilegítima significa que la defensa debe de contrarrestar a una conducta ilegítima de otra persona con el fin de salvaguardar bienes jurídicos propios o de terceros. La conducta invasiva para que sea una agresión ilegítima tiene que ser actual (esto quiere decir que la agresión debe de ser inminente -aquí se va a impedir la agresión- o en todo caso evitar que la agresión se siga desarrollando -aquí se trata de repeler la agresión iniciada-), propiamente ilegítima (esto implica que la agresión no debe estar amparada por el derecho, debe tratarse de una agresión antijurídica) y real (esto es, la agresión tiene que existir verdaderamente, tiene que darse en los hechos, no se acepta una agresión imaginada-subjetiva. No hay cabida para la legítima defensa putativa).

4. La legítima defensa exige el empleo de un medio necesariamente racional para impedir o repeler la agresión ilegítima. Esto quiere decir que con la defensa, en principio, solo se puede lesionar bienes jurídicos del agresor, no de terceros; que la defensa debe ser idónea e implicar el medio menos perjudicial para el agresor; y, además, debe haber proporcionalidad entre el medio utilizado y la agresión, que tiene que ser sopesada teniendo en cuenta sus características y circunstancias.

5. La legítima defensa requiere de una falta de provocación suficiente significa que el sujeto quien se defiende no debe haber provocado de manera grave e intencional la agresión. Hay provocación suficiente cuando es previsible que la otra persona responda con una agresión ilegítima, y de darse este caso, la conducta de defensa del agente provocador no califica como legítima defensa. Se dice que la provocación es un momento anterior a la agresión, y de ocurrir aquella, el sujeto provocador se encuentra obligado, hasta cierto punto, a tolerar la agresión en repuesta a su provocación.

6. La legítima defensa está regulada en el artículo 20, inc. 3 del CP como una causa eximente o, en su caso, como atenuante de responsabilidad penal. Esto quiere decir que una conducta que a simple vista puede parecer delictiva, pero cumple con los presupuestos básicos de una legítima defensa, deviene en antijurídica y, por lo tanto, no es merecedora de una sanción penal; o cuando no concurra alguno de los requisitos necesarios para hacer desaparecer totalmente la responsabilidad, el juez podrá disminuir prudencialmente la pena hasta límites inferiores al mínimo legal.

7. La defensa legítima no procede frente a una agresión legítima. Esto se da por ejemplo cuando los agentes policiales aplican una agresión legítima en ejercicio de sus funciones, agresión que la persona debe tolerar. Frente a una agresión legítima no queda otra opción que tolerarla, y de no hacerlo tenemos que asumir las consecuencias jurídicas de esa intolerancia.

8. La legítima defensa evita la configuración del injusto penal. Con ella se trunca la imputación del hecho al sujeto realizador de la conducta. Además que implica un límite a la potestad punitiva del estado (ius puniendi).

9. La defensa legítima si bien excluye las responsabilidad penal, deja abierta la posibilidad de una responsabilidad en otros ámbitos del derecho, claros ejemplos de esto son la responsabilidad civil y la responsabilidad administrativa que en muchos casos quedan intactas a pesar de que la responsabilidad penal se ha visto interrumpida.

10. Nuestro Código Penal reconoce la legítima defensa incompleta, esto es, cuando no concurren todos los requisitos necesarios para hacer desaparecer completamente la antijuridicidad de la conducta defensiva. Podría faltar el requisito de la necesidad racional del medio empleado y hasta el de provocación suficiente, pero nunca debe dejar de concurrir la agresión ilegítima. De darse este caso la conducta dejaría de estar parcialmente justificada. Y de producirse este supuesto incompleto no es posible eliminar completamente la responsabilidad penal, a lo mucho se convertiría en una atenuante de ella.

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