A pesar de las nuevas medidas, hay una larga cola en la estación de autobuses

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A pesar de que ayer comenzó a aplicarse el horario escalonado para la apertura y cierre de negocios en la ciudad a fin de que se reduzca la movilidad y con ello el riesgo de contagio de Covid-19, en los paraderos de camiones las filas estuvieron largas en “horas pico”.

Las nuevas medidas establecen que el horario en los que laborará el sector de la construcción será de 7 de la mañana a 6 de la tarde; el industrial, de 9 de la mañana a 7 de la tarde; los comercios del Centro Histórico, de 10 a 7, y los que están fuera del Centro, de 11 de la mañana a 8 de la noche.

Se aplicaron ayer y hay un período de gracia para permitir que los usuarios y las empresas se adapten, pero se aplicarán en su totalidad el próximo lunes. El propósito es desaturar la estación de autobuses y reducir el número de peatones en el centro. Sin embargo, ayer, como en los días anteriores, las colas de usuarios esperando camiones o combis parecían interminables. El número de personas que esperan ser transportadas al norte de la ciudad puede ser decenas.

En la calle 58 entre 59 y 57, a un lado del Palacio de la Música, la fila iba de esquina a esquina; a unos pasos, siempre sobre la 58, pero entre 61 y 59, donde paran varias rutas, la fila daba vuelta a la manzana. El panorama fue similar en la calle 57 entre 54 y 56, y la 59 entre 56 y 58.

Conforme pasaron las horas el número de usuarios bajó de manera considerable, pero comenzaron a surgir filas para entrar a los comercios que aún no abrían.

A las 9:30 de la mañana, se vio a gente formada en la entrada de tiendas departamentales como Chapur y Coppel que, de acuerdo con el nuevo horario, abrieron a las 10. Igual hubo gente en espera de que abran la tienda Parisina, Del Sol y otros negocios similares.

A esa misma hora, el ir y venir de gente era considerable, tomando en cuenta que Yucatán sigue en semáforo naranja por el número de casos de coronavirus.

Como en días anteriores, en los alrededores de los mercados Lucas de Gálvez y San Benito, al igual que calles donde abundan comercios, fue donde se vio a más personas, como una señora de la tercera edad que reconoció que no debe salir, pero “bajó” al Centro por estambre para entretenerse durante la contingencia. También hubo mucho movimiento vehicular. Al menos entre 9 y 10 de la mañana se observaron algunas filas de vehículos de esquina a esquina, esperando a que cambie el semáforo en tramos como la 58 entre 59 y 63, y 60 entre 65 y 67.

La presencia de ambulantes también es más notoria y lo mismo de personas que piden limosna o tocan instrumentos para ganar unos pesos. El atrio de la Catedral de nuevo es punto de reunión de jóvenes y adultos, y lo mismo los alrededores de la Plaza Grande, los parques Hidalgo y Eulogio Rosado, y hasta el pasaje Emilio Seijo, a pesar de que sus bancas siguen acordonadas.

“Creo que todas estas medidas sí podrían ayudar, pero hay gente que solo sale a dar la vuelta y no se queda en su casa. Por eso estamos como estamos y no disminuye (la enfermedad). Aunque pongan el horario como lo pongan, si hay gente que es terca y sale, y no toma medidas, no va a funcionar”, opinó Mayra Rivero, vecina de la colonia Mercedes Barrera, quien “bajó” al Centro y aprovechó para consultar en una farmacia de camino a su trabajo.

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