Crecimiento de mancha urbana desplaza a las abejas de Mérida

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Hasta la última década del siglo pasado, en Mérida habían colonias de abejas y los apicultores de la ciudad colectaban miel, pero en tan solo 30 años, la mancha urbana ha ocasionado que desaparezcan los apiarios en este municipio.

El crecimiento de la mancha urbana, el notorio cambio climático y el arribo de plantas exóticas, son algunas de las causas que están dañando el desarrollo del ciclo de vida de las abejas.

Jorge Tucuch Haas, investigador y especialista en apicultura del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias de la Península de Yucatán (Inifap), dijo que el ciclo de vida de las abejas se está transformando, por lo que se puede afirmar que ahora se realiza el cultivo y cosecha de miel de manera moderna.

El investigador, quien realiza estudios en procesos de alimentación de las abejas en el Inifap de Mocochá, señaló que hay muchos factores que inciden en el desarrollo y ciclo de vida de las abejas. “Es innegable que hay cambios notorios como la falta de lluvias, de floración constante, de néctar y polen que están modificando los sistemas de supervivencia de las abejas en nuestro estado”, aseveró.

“En los tiempos de mis abuelos, a las abejas no había que alimentarlas, ahora es diferente, el notable avance de la mancha urbana, la desaparición de especies nativas en el hábitat, los cambios climatológicos están afectado este proceso”, agregó.

Y dejó en claro que las abejas hacen un trabajo muy amplio para el hábitat, polinizan, nos ofrecen miel y también nos marcan las temporadas en el proceso de las estaciones del año. Tenemos que ser conscientes de que la pérdida de las abejas nos ocasionará un daño irreversible a nuestra forma de vida.

Tucuch Haas señaló que en este momento el Inifap trabaja en procesos diferentes para generar alimentos a las abejas. “En Yucatán tenemos tanto abejas africanas, como europeas, explica, cada una tiene una forma distinta en sus comportamientos y procesos. En este momento hemos avanzado a crear un alimento a base del fruto del Ramón (Brosimum alicastrum), que nos ha permitido crear una harina que proporciona energía a las abejas y las mantiene en la colmena. Actualmente, ante la falta de floración, donde las abejas colectan polen y néctar, es preciso alimentarlas y que las colmenas no se enjambren”, precisó.

Recordó que sin las abejas, la presencia del ser humano está en serio riesgo, si las abejas no polinizan las plantas, las flores, los frutos, el ser humano solo alcanzaría a vivir tres días, comiendo únicamente productos almacenados, por ello, la necesidad de entender la situación que está afectando la condición del ciclo de vida de las abejas.

En el Día Mundial de la Abejas, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para concientizar a la población del planeta de la necesidad de preservar a esta especie, Tucuch Haas señaló que en nuestro estado hay casos notorios del impacto que reciben estos insectos.

“En Yucatán se han importado numerosas plantas exóticas, muchas de ellas de presencia estética para jardinería que no tienen gran importancia para el ciclo de vida de las abejas y que no aportan ni polen, ni néctar”, expuso.

“En cambio, hemos desplazado a las plantas nativas como el tajonal, el dzalam, el jabín, el dzidzilché, especies que aportan mucho más alimento y capacidad productiva de las abejas yucatecas”, detalló el investigador.

Por ello, la situación crítica que viven los apicultores y las condiciones que están cambiando los procesos productivos de este sector económico. Con ello, está el daño que ocasionan los productos que se desarrollan y protegen con agroquímicos, que también dañan la calidad de vida de las abejas.

“El momento es crítico y tenemos que advertir que nuestra situación se va transformando por los cambios que se están produciendo en el entorno y la necesidad del ser humano de imponer condiciones a la vida de las especies tanto en flora, como en fauna”.

“Los beneficios de la apicultura no son solo económicos y no se limitan a los apicultores. Las abejas polinizan los vegetales en parcelas cercanas a sus colmenas, lo que contribuye a mejorar la biodiversidad. Los polinizadores como pájaros, mariposas y murciélagos transportan el polen de flor en flor para fertilizar las plantas”, añadió.

Precisó que un tercio de los alimentos producidos en el mundo (lo que equivale a uno de cada tres bocados) depende de la polinización y del trabajo de las abejas. Y en Yucatán, advirtió, “hemos mandado a la apicultura muy lejos de las zonas urbanas, cuando antes estaban tan cerca de nosotros”.

Una abeja puede polinizar entre mil 200 y mil 800 plantas en su ciclo de vida y esto permite que otras especies y plantas se reconstruyan en el hábitat en el entorno, crean micro climas y aportan una forma de subsistencia a las especies que no pueden hacerlo por sí mismas, comentó el docente.

“Nuestro problema es ahora alimentar a las abejas porque de otra forma, se irán, morirán y perderemos a uno de los aliados más importantes que tenemos para generar más plantas y nuevas opciones para desarrollar fuentes de vida en el medio ambiente y nuestro entorno”, finalizó.